El ilusionista, cuento de fútbol dedicado a los futbolistas

Esta semana fue especial para el fútbol argentino, se festejó el día del futbolista el 14 de Mayo pero también hubo 2 imágenes pocos felices. Una de ellas la muerte del jugador del ascenso Emanuel Ortega y el triste episodio protagonizado por algunos hinchas y los dirigentes de Boca en el clásico del olvido. Desde este portal quisimos homenajear a los nuestros, a los de por acá, esos que sigun apostando al fútbol amateur.

 

EL ILUSIONISTA

Por Eduardo La Negra Bigotti

 

No existe un carnet de ilusionista, no se llena formulario ni se estudia. Los padres no crían jugadores de este tipo, en todo caso muchos buscan crack y por suerte encuentran un ilusionista. Que los hay, los hay. Solo se dividen en parientes, vecinos, amigos o hijos de conocidos que viven a la vuelta de tal.

Como es fútbol,  todo nace de manera natural, todo fluye con el andar sin que él lo sepa. El ilusionista es futbolista por pasión y laburante por necesidad. Convive con eso cuando la pelota rueda y descansa cuando llegan las fiestas. Trabaja en la semana, lo hace en una fábrica, con su familia, en el campo, en el mercadito, en el taller, en el banco, en su propio proyecto.  Enfrenta un lunes de gloria con tremenda felicidad. Es felicitado porque pudo haber tenido 15 minutos de gloria ingresando en la defensa y cabeceando hasta una esquirla del satélite ruso. O porque clavó un pelotazo en el ángulo aprovechando el viento a favor. No está en debate su calidad ¿Cómo lo vamos a juzgar nosotros? Llegó a esa actuación con nuestra semana de ansiedad a cuestas y eso no es fácil. Y ahora, que solo queremos que se termine, depositamos en su alma la certeza de saber que pudimos para no atravesar la puerta del lunes del dolor

Costó mediodías y siestas hacerle entender a los afiliados a los aperitivos de la sede del club,  que el Ilusionista:  no es fantasista. El ilusionista es el que sin tener tanto brillo, sin ser de renombre, sin haber pasado por las inferiores del profesionalismo,  representa una parte del sueño colectivo de nuestro club semana tras semana y encima puede cristalizarlo.

El ilusionista es el depositario de nuestro delirio de triunfo en el clásico, el que puede protagonizar el derrumbe de la barrera histórica de la no clasificación, el que alimenta nuestra noche de sábado antes de una semifinal porque estamos  a un paso. Hasta llega a ser suplente y tiene igual valor para la muchachada. El, si justamente él, personifica lo que nosotros no pudimos…que es estar dentro de la cancha ese día.

Brindemos por él, pensemos en cada minuto que lo cruzamos en la calle y le decimos “vamos que el domingo se puede. No tienen nada ellos”. No debe ser sencillo recibir tanta carga emocional y administrarla sin demostrar un poco de cagazo.

Aprovechemos a este eslabón tan terrenal del planeta fútbol para agradecerle su esperanzador paso por las canchas. Por alimentarlo sin pedirnos nada. Por reventarla lo más lejos posible en defensa de nuestro sueño. Por enterrarla bajo su pie cuando el reloj del rival quiere detenerse. Abrazo de largo alcance para ese grupo de ilusionistas que componen un todo a la vuelta de casa. El Futbolista, ilusionista por mandato soberano del pueblo.

(dedicado a los futbolistas nuestros, los de acá cerquita, los de nuestras ligas)

Argentino y firmat

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